Centro para la rehabilitación de lesiones músculo esqueléticas.

Desgarro Muscular: Clasificación Ultrasonográfica  

Durante las últimas décadas, realizar deporte se ha convertido en algo cotidiano. Desde actividades como el trote, gimnasio, yoga, pilates, fútbol o incluso hacer caminatas diarias a una intensidad alta, han ganado cada vez más adeptos de todas las edades, logrando mejorar la calidad de vida de las personas. Si bien esto es muy positivo, también trae consigo lesiones, como son los desgarros musculares.  

Conocido por muchos profesionales de la salud, la clasificación de los desgarros se realiza mediante grados (1,2,3), propuesta por la literatura anglosajona, pero hoy ya se considera demasiado simplista y que adolece de serias fallas en cuanto a la caracterización de las lesiones, su tamaño y tampoco ofrece un factor de pronóstico al momento de instaurar una terapia, según los especialistas en medicina deportiva y kinesiólogos.  

Si bien estas denominaciones se utilizaron durante mucho tiempo, hoy gracias a la ultrasonografía (método de elección en la evaluación de los desgarros musculares), permite encontrar ciertos patrones característicos, ubicaciones bastante precisas, constatando además que existe una relación estrecha entre el grado de preparación física del deportista y el grado de desgarro. Gracias a esto, surge una clasificación que considera cualitativamente el tipo de lesión definiendo un pronóstico de gravedad y el tiempo de curación. Además, se agrega una evaluación cuantitativa efectuando una medición de la lesión.  

Hay que tener en cuenta que, un traumatismo en el músculo generará algún grado de daño y edema. Este último es objetivable de manera fácil en todos los casos de desgarro y otras lesiones musculares, pero, en ocasiones, puede ser el único daño existente. Como hallazgo único, el edema puede presentarse en dos situaciones. Primero no hay daño estructural, solo alteración en la fisiología muscular y acumulación de metabolitos que generan cambios celulares, provocando “contractura” muscular, la segunda es que exista compromiso anatómico de pequeña magnitud no objetivable por exámenes de imagen.  

La clasificación comprende a 6 tipos diferentes de desgarros musculares;

1. Desgarro Miofascial: Se encuentra involucrada la fascia y las fibras musculares periféricas. Tiene buen pronóstico y suele curar sin secuelas en un periodo de 15-25 días. Habitual en deportistas de alto rendimiento y puede recidivar fácilmente si es reintegrado a la práctica antes de la cicatrización total. Los sitios de lesión más frecuentes son los isquiotibiales (semitendinoso y bíceps crural) y tríceps sural (gemelo interno).

2. Desgarro Fibrilar: Lesión de manera lineal muy fina. Ocurre en el espesor de la musculatura, se acompaña de edema al rededor de la lesión, su pronóstico es muy bueno, cicatrizando sin secuelas. Frecuente en deportistas de alto rendimiento. Músculos más afectados isquiotibiales y cuádriceps, raro en tríceps sural.

3. Desgarro Multifibrilar: Variante de la lesión anterior, pero con mayor importancia clínica. Se trata de varios desgarros lineales que genera un foco lesional de mayor tamaño, asociado a un edema extenso. Tiene buen pronóstico, pero mayor tiempo de rehabilitación. Puede ocurrir en deportistas entrenados o aficionados. Músculo que se lesiona con frecuencia es el recto anterior del cuádriceps.

4. Desgarro Fascicular: Lesión de mayor trascendencia, puede ocurrir en el espesor del músculo o periferia, se acompaña de compromiso fascial, y clínicamente hay equimosis, que puede ser mayor que la longitud de la lesión. Suele ser un desgarro bien definido. Una lesión periférica con compromiso se considera de importancia clínica, y el periodo de cicatrización puede tomar más de un mes.

5. Desgarro Masivo o Total, con o sin avulsión ósea: Lesión grave que deja algún grado de pérdida de la función, desbalance y grandes cicatrices en el músculo. Comúnmente visto en el tendón del recto anterior del cuádriceps y en el origen de los isquiotibiales. Se acompaña de hematomas y equimosis extensas.

6. Adherenciolisis: Se refiere a la apertura de la cicatriz o redesgarro, generalmente parcial y que ocurre siempre en la zona periférica del desgarro. Puede ocurrir durante la cicatrización al no respetar los periodos de reposo. ! En general (y depende del grado de la lesión), diversos son los métodos para tratar kinésicamente, algunos de los objetivos serán: disminuir el edema y dolor de la zona, para ello el reposo, hielo, compresión y elevación (RICE) serán de gran ayuda en esta primera fase. Una segunda fase buscará mejorar la cicatriz impidiendo la formación de adherencias, uso de agentes físicos (calor). En una tercera fase se podrá usar masoterapia con precaución, elongación dinámica y estática (progresiva), fortalecimiento, balance, propiocepción (todo sin dolor). Y ya en las etapas finales se buscará el reintegro deportivo de manera normal, y teniendo en cuenta que no ocurra la recidiva de la lesión.

(Fuente: Dr. Verdugo, Clasificación US Desgarros Musculares)

DANIEL MIRANDA O.
TMO - U. CHILE
KINESIÓLOGO

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